Antes de operar, cada cuenta pasa por verificación de identidad, enrolamiento de plantillas biométricas y una calibración inicial de micromarcadores. Aquí se detalla qué se pide en cada paso, cuánto tarda y qué ocurre si una señal no se estabiliza.
Antes de que un trader opere con autenticación biométrica continua, hay un recorrido administrativo y técnico que conviene conocer. Son cinco etapas. Cada una tiene entregables concretos y momentos en los que el proceso se detiene si falta información.
El responsable de la mesa envía el alta con la lista de traders, los instrumentos que van a operar y el horario habitual de sesión. Sin ese detalle no se puede calibrar el umbral biométrico: no pesa lo mismo un operador de renta variable que uno de futuros con alta frecuencia de órdenes.
Cada trader graba sus patrones de tecleo, presión táctil y latencia de confirmación en dos sesiones separadas. Se comparan ambas capturas para descartar muestras tomadas con fatiga o con un dispositivo distinto al habitual. Si la variación entre sesiones es alta, se repite el enrolamiento antes de continuar.
El área legal define dónde se almacenan las plantillas, cuánto tiempo se conservan y cómo se revoca el acceso cuando un trader deja la firma. También se acuerda qué evidencia queda registrada cuando una orden se rechaza por riesgo biométrico, porque esa traza se audita después.
Durante las primeras semanas el sistema verifica pero no bloquea. Se registran las discrepancias entre la decisión del modelo y la operación real, y se ajusta el umbral para no frenar órdenes legítimas. Este periodo suele coincidir con la revisión de latencia por parte del equipo de infraestructura.
Con el umbral calibrado, la verificación pasa a ser continua y cada orden de alto riesgo arrastra su comprobación. Queda un canal de revisión manual para los casos límite: traders con lesiones, cambios de dispositivo o jornadas con fatiga acumulada.
Si tu equipo ya opera con tokens y quiere añadir esta capa, conviene revisar primero qué exige el área de cumplimiento. Los detalles de arquitectura y los compromisos de latencia están desarrollados en las notas técnicas.
El proceso de onboarding no termina cuando se valida la primera sesión. Si algo se atasca —una plantilla que no converge, un dispositivo que no reconoce la captura continua, un trader que necesita reincorporarse tras una baja— conviene saber a quién escribir y cuánto tarda en contestar. Estos son los canales activos y el tiempo de respuesta comprometido para cada tipo de incidencia.
Antes de escribir, revisa las preguntas frecuentes: muchas dudas sobre plazos, revocación de acceso y límites del sistema ya están resueltas ahí. Si tu caso no aparece, indícalo en el mensaje y lo incorporamos.
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